Son estados del alma,
en que algo se desprende de nosotros
y quedamos vacíos...
¡eso creemos!
pero la realidad, poco después nos demuestra
que nada nos deja vacíos,
todo talla su intensidad
y llega hasta donde damos cabida.
Si lo vemos con ojos mansos
seguramente dejará un estado de calmacada vez que lo recordemos
¡y hasta de alegría!.
Si lo recibimos con agresividad
cada vez nos dañará más.
Una caricia no viene mal jamás,
al contrario,
si acariciamos ese malestar emocional
podemos suavizar sus ángulos
y seguramente
sabremos un día que fuimos inteligentes
al intentarlo.
Todo reside en la actitud
frente a la vida.
Algunos le llamamos
COMUNICACIÓN DIVINA,
ya que cuando nos unimos
al SER SUPREMO,
todo toma sentido sublime.





