miércoles, 23 de septiembre de 2009

Hoy, 23 de septiembre, día de San Pio de Pietrelcina


El monje italiano, estigmatizado con las llagas de Cristo, que generó una enorme devoción en todo el mundo.
Fue beatificado por Juan Pablo II el 2 de mayo de 1999 y canonizado el 16-6-2002 ante una multitud (jamás vista ) en la Plaza de San Pedro.
Nació el 25 de mayo de 1887, en Pietrelcina, Italia.
Fue bautizado con el nombre de Francisco en la Iglesia de Sta.Ma.De los Ángeles.
El 6 de mayo de 1903, recibió el hábito franciscano y tomó el nombre de Pío.
El 10- 8- 1919 se ordenó sacerdote en Benevento.
El 20-9-1918 recibió los estigmas en sus manos, pies y costado (exacto lugar en donde Jesús fue herido por la lanza).
El 2-6-1922 El Santo Oficio le impuso restricciones y once años más tarde, se le prohibió celebrar misa en público
Dos años más tarde, volvieron a permitirle celebrar misa. El 22 de septiembre de l968 celebró su última misa y al día siguiente falleció
.
En cuanto a sus llagas, primero fueron invisibles, el 20 de septiembre de 1915, fue el día. Exactamente tres años después, se hicieron visibles.
Cuentan que ese día, terminada la misa, él oraba ante la cruz del coro con los brazos abiertos y el tabernáculo se iluminó súbitamente con una luz maravillosa. Cristo, como joven de radiante belleza se le acercó al Padre Pío, rayos de luz emanaban de la herida del Salvador y fueron a posarse sobre el sacerdote. Lo encontraron un rato más tarde caído en el piso del salón de coro. Al trasladarlo a su celda notaron las heridas en sus manos, pies y costado. Él pidió discreción, pero la noticia corrió como reguero por el mundo y todos quisieron verlo, de cerca o de lejos, pero verlo.
Dijo en una oportunidad, el Padre Pío:
"...El corazón de Jesús y el mío, desde ese día en que aparecieron los estigmas en mi cuerpo, fueron un solo corazón, se fundieron y latieron por siempre como un solo corazón. Mi corazón había desaparecido como lo hace una gota de agua al llegar al mar...el gozo en mí fue tan profundo que jamás podré olvidarlo, las lágrimas más dulces brotaban de mis ojos y bañaron todo mi rostro, pasé mucho tiempo en ese estado-"
Esas heridas nunca dejaron de sangrar, pero tampoco sufrieron cambio alguno. Las de sus cuatro extremidades tenían más de dos cm. de diámetro. La del costado era de 7 cm. por 5cm. con las forma de una cruz invertida, perforando todos los tejidos y llegando hasta su corazón.
"Las heridas de este sacerdote son exactamente como las de Nuestro Señor. No pueden ser explicadas naturalmente, puesto que contradicen las leyes naturales: toda herida se inflama o sana. En él nunca ocurrió ninguna de estas premisas. Nunca se infectaron y jamás curaron. Sí sangraron siempre, incesantemente".- confesó su médico el Dr. Festa, famoso y reconocido especialista de la época.
Por las noches el Padre Pío usaba guantes de lana blanca que en la mañana aparecían bañados en sangre, que él mismo lavaba en su habitación.
La herida del costado también sangraba profusamente y aseguran que la cantidad de sangre derramada por día era equivalente a un pocillo de té. Cuentan que cuando celebraba misa, justo en el momento de la Consagración, su dolor era terrible, muchas veces pensó que caería al suelo por no poder soportarlo, pero pasaba ese instante y los dolores desaparecían.
Juan Pablo II lo conoció , admiró y le tuvo mucho cariño. Cuando lo conoció Karol Wojtyla, era un cura polaco de quien nadie pudo imaginar que llegaría al Pontificado.
El padre Pío sanaba a mucha gente y tenía además otros dones y gracias.
Cuando lo vio a Karol, le dijo: ¡VAS A SER PAPA!. Dicen que Karol se estremeció pero sin poder asombrarse, el padre Pío agregó: "También veo sangre, vas a ser Papa y veo sangre". El mismo mensaje de la Virgen de Fátima que tanto impresionó al mundo y en efecto, hubo sangre en las vestiduras del Papa, cuando le dispararon a quemarropa en 1981.
Fue heroico el apostolado del Padre Pío, durante 58 años, grandes multitudes de todas partes del mundo, pasaron por sus bendiciones y confesionarios. Las conversiones fueron múltiples. Asombrosas.
El Señor lo llamó al Premio Celestial el 23 de septiembre de l968.

Recordemos algunas frases de este Elegido del Padre:

"...Tomad la hermosa costumbre de invocar siempre a tu ángel Custodio, desde la cuna a la tumba, él camina y vive a tu lado, te protege como tu mejor amigo y hermano. No lo olvides, y si tienes necesidades, mándame a tu Ángel de la Guarda..."

"...No permitas que la triste visión de las injusticias humanas, entristezca a tu alma; también ellas, en los planes divinos, tienen su valor.¡Y un día verás triunfar por encima de ella, la infalible justicia de Dios"

" El enemigo de nuestra salvación conoce muy bien que la paz del corazón es un indicio seguro de la asistencia divina, por lo que no pierde ocasión de querer quitárnosla. Por eso, vivamos siempre alerta sobre ello, Jesús nos ayudará..."

El Padre Pío también nos inculcó con su ejemplo, orar constantemente por las Almas del Purgatorio; porque una noche como todas, en las que él oraba fervientemente por las de sus conocidos y familiares, se oyeron gritos que decían:¡ Gracias Padre Pío, viva el Padre Pío!" , a la mañana siguiente el Superior interrogó qué había pasado y él respondió con toda sencillez que eran las Almas del Purgatorio, agradecidas por sus oraciones. Todos sabían que de sus labios, jamás salía una mentira y lo creyeron.

Hoy, San Pío de Pietrelcina, sigue derramando bendiciones y gracias para todos los que lo invocan, especialmente por los enfermos.



¡UNA MIRADA!


Una mirada...

y nos creemos tan íntegros

mientras el amor se nos desgrana

como perlas que al desliz, se aplacan.

Si parpadeas ¡ muero en el ocaso!

El amor se inmola.

Vuelve tu mirada

¡Es tejido hecho punto por punto!

y ansia suprema de llevármelo puesto.


Cuento tonto

Muy solo en la vida

el dolor lo acosaba

y en su generosa alma

cobijo le dio.

Lo asumió la mente,

lo cargó su espalda,


lo llevó a su cama

y se acostumbró.

Con él almorzaba,

con él se afeitaba

y hasta muchas veces,

con él dialogó.

Le quitó el trabajo,

se fueron amigos,

anestesió su pulso

y casi murió.

Hasta que un buen día...

Recorrió su entorno,

miró algunas fotos

se rió de otras

¡se reconoció!

¡Se vio tan distinto!...

se hizo tantas preguntas,

no había causantes

y vio el segundero

voraz del reloj.

Le dio apuro

tomó su camisa

empuñó la pala

hizo hondo un pozo

y al dolor veló..

Regresó a la vida,

encontró a su esposa

le contó la historia

y ella muy sonriente

feliz, lo besó.

Volvieron a casa,

comieron perdices

y muy pronto un hijo

al hogar llegó.



Mientras no entierres tu ser maligno, todo alrededor muere.





JORGE LUIS BORGES

"...No hay un solo día que no estemos un instante en el paraíso, porque siempre hay algo o alguien, que, con su sola presencia, aliviana la pesadumbre de vivir..."































































































































De Alfonsina...

"...Hielo y más hielo recogí en la vida.
Yo necesito un sol que me disuelva..."

Pobrecita, no reconoció el fuego
del Espíritu, que la habitó siempre,
en su raciocinio, en su fortaleza,
en su ciencia...
¡QUIÉN si no ÉL!







¡Bienvenidos!

De una canción de Baglietto, que hace magistralmente junto al incomparable Lito Vitale, llamada "Y no olvides que un día, tú fuiste sol", me encantó rescatar algunos de sus versos...son maravillosos...

"No dejes de asombrarte
ante un nuevo nacimiento de tu jardín...
no escondas ni la pena ni el dolor...
no saltes en pedazos,
no entregues tu diamante,
no permitas que se pierda tu cosecha...
¡busca la raiz!
Baja hasta tus valles
que éste es tu país,
donde están tus riendas,
tu espuma, tu verdad...
...donde naufragaste, haz crecer mil rosas..."

Lindo, como consigna de una mañana, ¿verdad?

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