lunes, 5 de octubre de 2009

Contigo


¡Te amo con el silencio

más que con la palabra!

y donde mis labios sufren,

triunfa mi soledad!



Te busco en los crepúsculos

y en las madrugadas.

Te escribo sobre el alma

y en el sol.

Te sueño velero

en el ancho mar.



¡Te amo en el silencio

más que en las palabras

porque donde hay silencio,

comienza el manantial!

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Esa maravilla pertenece

al decir de Alfonso Barrera Balverde.



¡Una transparente elocuencia!

¡Lo que puede el amor, ¿verdad?

La última estrofa me encanta. Amo el silencio y él se siente cómodo en mí. Nos compensamos equitativamente. Nos fecundamos, porque el silencio hace crecer en mi espíritu, sentimientos vibrantes. Y yo hago que él fertilice con lo que le aporto. Cuando culmina nuestro encuentro, ambos hemos crecido y proliferado en ramas diversas.

¡Es que en el silencio nos habla el Padre amoroso! y nos asiste con SU ESPIRITU. Él nos provee de armas para elongar nuestra medida humana, hasta lo increíble.

Muchas veces el insomnio golpea las puertitas de mis párpados y sin permiso, entra. Me levanto, me siento delante del teclado cibernético, (por cambiarle el nombre a la computadora, ¡ella feliz1!) y el silencio que rodea mi casa, trae de puntillas una enorme bolsa de hilos plateados, brillantes,con mensajes sublimes; ellos logran que mis dedos y mi mente hilvanen, lo que luego ustedes leen. Según dicen... cae bien.

De modo que suelo agradecer al señor insomnio su gentil servicio. Al amigo silencio, su honesta serenidad para la inspiración y al Espíritu Santo, MI REY, endilgo todas mis palabras concomitantes. Sí, todo es obra de EL ( si es bueno).

Besitos.- Buenas noches- Hoy parece que el señor insomnio quedó lejos, ¡me duermo! Chaucito.

JORGE LUIS BORGES

"...No hay un solo día que no estemos un instante en el paraíso, porque siempre hay algo o alguien, que, con su sola presencia, aliviana la pesadumbre de vivir..."































































































































De Alfonsina...

"...Hielo y más hielo recogí en la vida.
Yo necesito un sol que me disuelva..."

Pobrecita, no reconoció el fuego
del Espíritu, que la habitó siempre,
en su raciocinio, en su fortaleza,
en su ciencia...
¡QUIÉN si no ÉL!







¡Bienvenidos!

De una canción de Baglietto, que hace magistralmente junto al incomparable Lito Vitale, llamada "Y no olvides que un día, tú fuiste sol", me encantó rescatar algunos de sus versos...son maravillosos...

"No dejes de asombrarte
ante un nuevo nacimiento de tu jardín...
no escondas ni la pena ni el dolor...
no saltes en pedazos,
no entregues tu diamante,
no permitas que se pierda tu cosecha...
¡busca la raiz!
Baja hasta tus valles
que éste es tu país,
donde están tus riendas,
tu espuma, tu verdad...
...donde naufragaste, haz crecer mil rosas..."

Lindo, como consigna de una mañana, ¿verdad?