jueves, 17 de septiembre de 2009

¡A JESUS DE LA DIVINA MISERICORDIA!

¡Oh, Señor!

en mi diario peregrinar

mis falencias son hartura.

Mis"naderías", miserables,

ante una gota

de TU AMOR PERFECTO.

¡Abre mi alma cual flor madura!

Invade mis entrañas

hasta su propio centro.

Prófuga de mi ser, desierto estéril,

baño con amor mis hábitos

para exorcizar errores.

Busco en simulada calma

TU IMAGEN, TU VOZ, Y TU TERNURA.

¡Es allí donde apareces como niño

en inocente balbuceo!

y en lento exordio

deletreas en mi oído tu ventura.

Entonces me habitas y...

¡Echo a andar

empujada a la vida

por un cielo inmenso...

¡Me guía TU figura!

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JORGE LUIS BORGES

"...No hay un solo día que no estemos un instante en el paraíso, porque siempre hay algo o alguien, que, con su sola presencia, aliviana la pesadumbre de vivir..."































































































































De Alfonsina...

"...Hielo y más hielo recogí en la vida.
Yo necesito un sol que me disuelva..."

Pobrecita, no reconoció el fuego
del Espíritu, que la habitó siempre,
en su raciocinio, en su fortaleza,
en su ciencia...
¡QUIÉN si no ÉL!







¡Bienvenidos!

De una canción de Baglietto, que hace magistralmente junto al incomparable Lito Vitale, llamada "Y no olvides que un día, tú fuiste sol", me encantó rescatar algunos de sus versos...son maravillosos...

"No dejes de asombrarte
ante un nuevo nacimiento de tu jardín...
no escondas ni la pena ni el dolor...
no saltes en pedazos,
no entregues tu diamante,
no permitas que se pierda tu cosecha...
¡busca la raiz!
Baja hasta tus valles
que éste es tu país,
donde están tus riendas,
tu espuma, tu verdad...
...donde naufragaste, haz crecer mil rosas..."

Lindo, como consigna de una mañana, ¿verdad?