domingo, 16 de agosto de 2009

Al alcance de la mano

Tapizan la pradera

las violetas

y en la hamaca de soga, Sofía,

se embriaga con aroma de azahares.

El milagro es compartido

con jazmines, orquídeas y narcizos

que absuelven el ultraje de los tiempos.

La pulpa madura de las frutas

dispersa su fragancia

en la mañana campestre

y redime la soledad andante

entre hojas y pisadas.

Camina Sofía...

Deja mansedumbre en su huella

entre rosas mosquetas y junquillos.

El ruiseñor suma presencia

con sus trinos

y la higuera,

ni áspera ni fea,

ostenta brevas moradas

que sutilmente prueba la doncella

y devela su rostro la dulzura.

Sofía sólo piensa:

¿Qué hortelano puede donar

tanta divina exhuberancia

si no el Creador?


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JORGE LUIS BORGES

"...No hay un solo día que no estemos un instante en el paraíso, porque siempre hay algo o alguien, que, con su sola presencia, aliviana la pesadumbre de vivir..."































































































































De Alfonsina...

"...Hielo y más hielo recogí en la vida.
Yo necesito un sol que me disuelva..."

Pobrecita, no reconoció el fuego
del Espíritu, que la habitó siempre,
en su raciocinio, en su fortaleza,
en su ciencia...
¡QUIÉN si no ÉL!







¡Bienvenidos!

De una canción de Baglietto, que hace magistralmente junto al incomparable Lito Vitale, llamada "Y no olvides que un día, tú fuiste sol", me encantó rescatar algunos de sus versos...son maravillosos...

"No dejes de asombrarte
ante un nuevo nacimiento de tu jardín...
no escondas ni la pena ni el dolor...
no saltes en pedazos,
no entregues tu diamante,
no permitas que se pierda tu cosecha...
¡busca la raiz!
Baja hasta tus valles
que éste es tu país,
donde están tus riendas,
tu espuma, tu verdad...
...donde naufragaste, haz crecer mil rosas..."

Lindo, como consigna de una mañana, ¿verdad?

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