viernes, 18 de septiembre de 2009

¡Duele! pero es la realidad...


El silencio de los inocentes...

Decía la Madre Teresa:

"...No hace falta más pan en el mundo, sino hombres inteligentes y equitativos que sepan repartir todo el pan que hay en el mundo..."

Podemos contar las costillas de este hermanito indigente. Las venas, como ríos embravecidos ante la urgencia de continuar alimentando su vida. Emerge el cuello de la clavícula que se empeña en sostener su cabecita.

La debilidad hasta en su mirada que parece pedir auxilio a gritos, aún en su silencio. La dentadura enferma, la piel que cuelga porque no conoce el alimento que necesita. Un mar de angustia esculpe las arrugas de su cuerpo todo.

¡Nosotros tenemos culpas por derrochar el agua y tirar tanta buena comida! ¡nosotros en el derroche de luz! ¡nosotros debemos encontrar, aunque más no sea en el derecho del sufragio, el poder de exigir cambios de raíz.

Tanta gente rica pero sorda, indiferente, tanta maldad ante las necesidades imperiosas de un mundo desequilibrado e injusto.

¡Perdón Hermanito! perdón Dios muestro. Ojalá lleguemos a tiempo de salvar tu alma y tu cuerpo. ¡Ojalá podamos revertir tanta perversidad!

¡Ayúdanos Señor!

El dolor genera respeto. Discreción. Impone cambios.

Cada gota de más de agua que consumas, cada trocito de pan que tires, pensalo dos veces...

Hay mucha gente así en nuestro país, sólo que las autoridades los esconden porque saben que su proceder es sencillamente inhumano, se llenan los bolsillos y dejan morir de ham bre ,porque la tajada que les corresponde, se la quitan.

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JORGE LUIS BORGES

"...No hay un solo día que no estemos un instante en el paraíso, porque siempre hay algo o alguien, que, con su sola presencia, aliviana la pesadumbre de vivir..."































































































































De Alfonsina...

"...Hielo y más hielo recogí en la vida.
Yo necesito un sol que me disuelva..."

Pobrecita, no reconoció el fuego
del Espíritu, que la habitó siempre,
en su raciocinio, en su fortaleza,
en su ciencia...
¡QUIÉN si no ÉL!







¡Bienvenidos!

De una canción de Baglietto, que hace magistralmente junto al incomparable Lito Vitale, llamada "Y no olvides que un día, tú fuiste sol", me encantó rescatar algunos de sus versos...son maravillosos...

"No dejes de asombrarte
ante un nuevo nacimiento de tu jardín...
no escondas ni la pena ni el dolor...
no saltes en pedazos,
no entregues tu diamante,
no permitas que se pierda tu cosecha...
¡busca la raiz!
Baja hasta tus valles
que éste es tu país,
donde están tus riendas,
tu espuma, tu verdad...
...donde naufragaste, haz crecer mil rosas..."

Lindo, como consigna de una mañana, ¿verdad?

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