jueves, 6 de mayo de 2010

Oración a la Virgen Niña

A vuestro santuario acudimos ¡oh Virgen Niña, Patrona nuestra, a rendiros el homenaje de nuestro amor.Venimos con profunda devoción y humildad al Altar que Vos elegiste para derramar desde él, todos los milagros de las gracias y favores celestiales que nuestras almas necesitan en la peregrinación terrenal.
Obtiene de TU Divino Hijo el sincero arrepentimiento de nuestros pecados; concede el bienestar temporal y espiritual que ansiamos; fomenta el espíritu de caridad y de justicia entre los hombres; infunde el valor para soportar los sufrimientos con cristiana resignación y comunícanos la alegría de los hijos de Dios.
En especial te encomendamos¡ oh, Virgen Niña! a los niños de la más tierna edad. Éste es su santuario predilecto. Desde tu altar míralos benignamente y vela clemente sus pasos inconscientes, su salud y su vida.
Bendice oh María a la infancia y a la juventud. Imprime en sus almas el sello augusto de TU inocencia y la belleza de tus perfecciones. Guíalos por el sendero de la virtud y de la Gracia para que sus corazones se conserven puros ye inmaculados y se salven.
Ampara a los jóvenes matrimonios e inspírales el sentimiento de una Fe profunda, de una eterna confianza en Vos, Madre Santísima y otórgales sincero amor mutuo y gran responsabilidad ante Dios por la cristiana educación de los hijos.
Ante todo, voluntad en las riquezas de Tu ternura sobre las familias que entregaron un miembro suyo a la causa de Tu Divino Hijo y sobre aquéllos que, sin cesar, oran para que el Señor les conceda la gracia de una vocación sacerdotal y religiosa.
Derrama finalmente, la plenitud de la bendición de Tu amor materno, ¡oh Virgen Santa! Sobre todos nosotros, para que después de este destierro tengamos la dicha incomparable de ir al Cielo a celebrar contigo las infinitas misericordias del Señor. Así sea.

3 Ave María- 100 días de indulgencia por vez rezada.
De Nicolás Fasolino, arzobispo- Noviembre 1 de 1950.-

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JORGE LUIS BORGES

"...No hay un solo día que no estemos un instante en el paraíso, porque siempre hay algo o alguien, que, con su sola presencia, aliviana la pesadumbre de vivir..."































































































































De Alfonsina...

"...Hielo y más hielo recogí en la vida.
Yo necesito un sol que me disuelva..."

Pobrecita, no reconoció el fuego
del Espíritu, que la habitó siempre,
en su raciocinio, en su fortaleza,
en su ciencia...
¡QUIÉN si no ÉL!







¡Bienvenidos!

De una canción de Baglietto, que hace magistralmente junto al incomparable Lito Vitale, llamada "Y no olvides que un día, tú fuiste sol", me encantó rescatar algunos de sus versos...son maravillosos...

"No dejes de asombrarte
ante un nuevo nacimiento de tu jardín...
no escondas ni la pena ni el dolor...
no saltes en pedazos,
no entregues tu diamante,
no permitas que se pierda tu cosecha...
¡busca la raiz!
Baja hasta tus valles
que éste es tu país,
donde están tus riendas,
tu espuma, tu verdad...
...donde naufragaste, haz crecer mil rosas..."

Lindo, como consigna de una mañana, ¿verdad?

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