jueves, 27 de agosto de 2009

¡Si yo pudiera...!




Si yo pudiera...
Si pudiera ser un gran río unido al Danubio, al Nilo, al Amazonas o al Congo...

Si crecieran a mi lado civilizaciones egipcias, chinas o babilónicas y organizaran movimientos liberadores, pacifistas y trascendentes...
Si, como los ríos, fecundara zonas estériles sin destruir y pudiera unir sin separar, atraer sin rechazar...
Si pudiera organizar la geografía y orientar sin implantar límites ni herir corazones...
Si pudiera ofrecer como los ríos, el marco natural y ecológico para unir culturas y así crecieran consolidadas...
Si pudiera movilizar, despertar, desafiar en pos de conformar instituciones productivas y por ellas se promovieran debates y estudios entre los más encumbrados científicos, historiadores, músicos y hasta laboriosos labradores...
Si como los ríos, pudiera distribuir gratuita y equitativamente las aguas y con ellas saciaran su sed tantos seres del mundo; y los peces encontraran en su cauce la fuente de su fecundidad; y la naturaleza su mejor laboratorio...
Si por ese río el mundo hallara su mejor comunicación en todos los órdenes...
Si en él se bautizara todo SER HUMANO y con él se lavaran todas las culpas, con misericordiosa justicia y se apagaran los fuegos de la soberbia y de la envidia...
Si en solidario aporte pudiéramos ensanchar su cauce y resolverlo en enorme mano abierta, transcurrir por él, como azules venas que desembocaran en alta mar, repartiendo lo que las une, con amplio sentido de igualdad y libertad...
Si fuera un río con tanta vida...
¡Podría sentirme satisfecho de integrar el gran abrazo por la PAZ MUNDIAL!

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JORGE LUIS BORGES

"...No hay un solo día que no estemos un instante en el paraíso, porque siempre hay algo o alguien, que, con su sola presencia, aliviana la pesadumbre de vivir..."































































































































De Alfonsina...

"...Hielo y más hielo recogí en la vida.
Yo necesito un sol que me disuelva..."

Pobrecita, no reconoció el fuego
del Espíritu, que la habitó siempre,
en su raciocinio, en su fortaleza,
en su ciencia...
¡QUIÉN si no ÉL!







¡Bienvenidos!

De una canción de Baglietto, que hace magistralmente junto al incomparable Lito Vitale, llamada "Y no olvides que un día, tú fuiste sol", me encantó rescatar algunos de sus versos...son maravillosos...

"No dejes de asombrarte
ante un nuevo nacimiento de tu jardín...
no escondas ni la pena ni el dolor...
no saltes en pedazos,
no entregues tu diamante,
no permitas que se pierda tu cosecha...
¡busca la raiz!
Baja hasta tus valles
que éste es tu país,
donde están tus riendas,
tu espuma, tu verdad...
...donde naufragaste, haz crecer mil rosas..."

Lindo, como consigna de una mañana, ¿verdad?

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